Para la conservación de la naturaleza

Para la conservación de la naturaleza

Un poeta en Puerto Moral (aula verde del 14 al 16 de mayo)
Escrito por Fco. Alberto Holguín Campa   
Lunes, 09 de Marzo de 2015 00:00

En la última salida de Aula Verde, celebrada del 14 al 16 de mayo, además de Miguel Ángel y Fco. Alberto, de Andalus, y de siete alumnos (Gonzalo, Inma, Ángela, María R., María A., Vero y Silvia), nos acompañó Carlos Vaquerizo, profesor de Lengua de estos chavales y poeta reconocido con varios premios. Estas son sus palabras en relación a la experiencia vivida en esos días:

"Como dice una vieja canción, uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida. Al llegar a la reserva biológica el hombre regresa a un mundo embrionario, al reino de las esporas, a una estación perpetua de lluvia y hojas secas.

Apenas arribamos al albergue nos dirigimos a la casa oscura, la del torpe murciélago, mientras la tarde empezaba a morir en nuestros rostros y todos comenzábamos a ser habitantes de un mundo ajeno al polvo y la prisa de lo urbano. Una inquietud infantil afloraba en cada viaje. Detrás de la piedra, del ramaje incierto de los árboles, de la maleza que acariciaba nuestras rodillas...la vida podía surgir, a veces surgía, en cualquier instante: el sapo corredor, la tarántula, el canto del cárabo, el vuelo imposible de la mariposa rosa que alguna alumna anhelaba...

Mariposa del madroño

Mariposa del madroño (Charaxes jasius)

Ninfa de mantis

Ninfa de Mantis oculta en la vegetación

Sapo corredor

Ejemplar juvenil de sapo corredor (Epidalea calamita)

Tarántula con ooteca

Araña lobo o tarántula (Lycosa tarantula) transporta su ooteca

Éramos exploradores de nuestro propio asombro, de una dicha ingenua que lentamente nos conducía al núcleo de la infancia. "Quiero que me escribas un poema, profesor", me pidió una alumna imbuida ya por la soberbia magia del paisaje. En lo bello todo en belleza se convertía. Una inercia irresistible hacía que lo hermoso colmara nuestras quehaceres, nuestros pasos, las conversaciones...

Miguelón y Honorio volvían de donde el buitre reina en soledad perpetua. Nos narraban sus vivencias como antiguos marinos griegos que después de un largo viaje atemperaban las frías noches de invierno ensartando historias fabulosas. Alberto ponía orden en nuestro asombro. Y las criaturas tomaban el nombre que les estaba asignado: "ahí tenéis a la libélula, la larva de un anfibio, un escorpión de agua, la mariposa loba..."

Y al marchar, cómo no empezar a confeccionar ese poema donde volcar algunas de las experiencias vívidas. Así que dije adiós con este poema:

Porque los dos tuvimos una tarde

muriendo lentamente en nuestras manos

y sentimos la brisa de la luna

palpitando en el núcleo de la noche...

Porque los seres surgen como sueños

en medio de una roca o de la nada,

la noche no acababa de marcharse

al abrigo de risas y lecturas.

Porque, sencillamente, lo pediste,

Ángela, Elena, alumna, rueda a rueda...

verso a verso compuse este poema.

Desde entonces uno se siente más tranquilo al comprender que no está lejos el soñado paraíso."

Insecto palo

Insecto palo (Leptynia hispanica) mimetizado 

Abeja con sacos de polen

Abeja con sacos de polén obtenido de Cistus crispus

 
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