Cada fin de semana en
Este hecho se notó en las temperaturas, pero más aún en las capturas, como explicaremos luego. En esta ocasión fuimos a la reserva los habituales: Manuel Barrera y Fran Romero como anilladores, y Tracy Golding, Manuela de Lucas e Inga Barrera; y como acompañantes Manuel Campoy, Francisco Marín y Ana Pérez.
En cuanto a las condiciones climáticas, el cielo estuvo totalmente despejado o casi, y a la llegada el viernes por la tarde el termómetro rondaba los 3º C. Las dos noches heló, y algunos charcos amanecieron con una capa de hielo, al igual que helado se encontraba el suelo por la mañana en las zonas de umbría. Cuando se levantaba algo el viento la sensación de frío era mayor, y si amainaba, el sol calentaba algo y no se estaba mal. En la casa chimenea y chubesqui a tope, así como una estufa que trajimos, así que la estancia fue llevadera.
En cuanto al anillamiento colocamos las redes en el mismo número y lugar que el fin de semana de la salida de enero. Anillamos 30 aves, y capturamos 12 recuperaciones, así que fueron 42 en total. Lo sorprendente es que todos menos 4 fueron petirrojos, seguramente resultado de la ola de frío que ha provocado que muchas aves europeas se desplazaran más al sur a zonas más benignas. Las otras capturas fueron un carbonero, un mirlo, un herrerillo, y otro invernante tipico, un acentor común.
En realidad poco mas que añadir, a parte del hecho de “levantar” a 100 metros al oeste de la casa a una becada que estaba echada en la hojarasca entre encinas y alcornoques con su plumaje críptico; o que al ir a revisar las redes ya de noche Fran Romero casi se “come” un ciervo al encontrárselo cerca del camino y darse ambos un susto de muerte (ambos) según parece.
Aquí acabamos esta crónica. Esperamos a ver que nos depara la siguiente salida de marzo.

