Del 9 al 11 de septiembre 2011.
El pasado día nueve nos poníamos en marcha en dirección a la Reserva Natural Concertada de Puerto Moral, en Aroche (Huelva), para realizar la salida correspondiente a septiembre del Grupo de Anillamiento. Poco antes de llegar a la Reserva, en la finca anterior, la presencia de varias ciervas con las crías, nos recordaba que la época de la “berrea” estaba comenzando; además, una escena similar nos encontramos a unas decenas de metros de la casa en la que pasaríamos el fin de semana.
Al llegar a la casa ya era algo tarde, así que solo tuvimos tiempo para repartirnos y preparar las habitaciones, sacar los sacos, organizar el equipaje y cenar. En esta ocasión los anilladores eran Alberto Álvarez, Manuel Barrera, y Francisco Romero; y nos acompañaban como ayudantes Inga Barrera, Tracy Golding y Manuela de Lucas. La noche la pasamos bien, escuchando el berrear de los ciervos en la lejanía y las continuas llamadas de los cárabos desde las encinas cercanas a la casa.
A la mañana siguiente, a eso de las nueve, ya estaban colocadas cinco redes “japonesas” en la barranca, ahora seca, situada al este de la casa, que actúa de linde de la reserva, y al poco empezaron las capturas, que poco a poco se fueron sucediendo a lo largo del sábado y la mañana del domingo, hasta que recogimos las redes sobre la una, antes de almorzar. El tiempo acompañaba y fue benévolo, pues aunque a mediodía hacía algo de calor, no caía un sol de justicia, amaneciendo el domingo con cielo grisáceo, y bajando la temperatura aún más.
Al final capturamos 50 aves, 18 ya estaban anilladas y eran recuperaciones con toda seguridad de anillamientos nuestros más antiguos, y 32 fueron anilladas de nuevo; y a todas se le calculó la edad y el sexo, su estado físico, se les tomaron datos biométricos y el peso, y luego fueron liberadas. Las especies que capturamos fueron las siguientes: carbonero, chochín, currucas cabecinegra, capirotada, carrasqueña y mosquitera, herrerillo, mirlo, mito y petirrojo.
Se notaba que estábamos ya finalizando el verano, y es la época en la que muchas aves se preparan para el invierno con un nuevo plumaje o se marchan a África, pues muchas estaban mudando sus plumas, y varias tenían mucha grasa, sobre todo las dos currucas mosquiteras, que deben de realizar una larga migración para cruzar el Sahara y alcanzar sus cuarteles de invierno aún más al Sur.
El domingo, después de almorzar, recogimos nuestras pertenencias y abandonábamos la Reserva hasta el mes próximo. En resumen, un buen fin de semana de campo, a pesar de que este estaba muy seco, que se completó a lo largo del mismo con la presencia en los aires de un águila calzada, dos águilas culebreras y una cigüeña negra. Y aún tuvimos tiempo para hacer una necesaria limpieza de las estanterías de la casa.

